Publicación: Art, voice and writing. Oral history as a didactic applied to social sciences
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Universidad Industrial de Santander
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Historical understanding has –in part– an affective dimension in our vision of the past and in this field, where orality makes an important contribution because projects in local communities fill a gap in the teaching of history. The general objective is to present reflections on work carried out in the school environment, with new didactics applied to social education: the first, in Guatapé (Antioquia) through the baseboards, national heritage; teacher and high school students as interviewers; the second in the village of El Zancudo in the municipality of Titiribí (Antioquia), to learn about the mining processes with the collaboration of the teacher and fifth grade students, and the third in the township of Arabia in Pereira (Risaralda), where it was evident that you can do oral history –written and drawn– when you don't have a tape recorder and a camera, taking as an example a publication about refugees. Those who intervened were Master of History with his thesis (UNAL, Medellín); historian with research project of the FCHE; and in Pereira: rural teacher.
Los procesos educativos requieren innovaciones en sus propuestas metodológicas, sobre todo, en las regiones; esto nos lleva a reflexionar sobre la práctica docente, y el papel social que debe cumplir la historia oral como herramienta esencial en producción y difusión del conocimiento. La comprensión histórica tiene –en parte– una dimensión afectiva en nuestra visión del pasado y es, en este campo, donde la oralidad puede hacer una contribución importante. Los proyectos en comunidades locales, consiguen llenar un vacío en la enseñanza de la historia. El objetivo general es presentar unas reflexiones en torno a tres trabajos realizados en el ámbito escolar, y que cumplieron con una nueva didáctica aplicada a la enseñanza de las ciencias sociales: el primero, realizado en el municipio de Guatapé (Antioquia) a través de los zócalos, patrimonio nacional, haciendo entrevistas a sus habitantes, donde docente y alumnas de enseñanza media hicieron de entrevistadoras; el segundo en la vereda El Zancudo del municipio de Titiribí (Antioquia), para conocer sobre los procesos mineros en la zona con la colaboración del maestro y estudiantes de quinto de primaria y, la tercera, en el corregimiento de Arabia en la ciudad de Pereira (Risaralda), donde se evidenció que se puede hacer historia oral –escrita y dibujada–, cuando se carece de grabadora y cámara fotográfica, tomando como ejemplo una publicación sobre refugiados[1]. En aquellos intervinieron: candidata a maestría en Historia con su proyecto de grado (UNAL-sede Medellín); historiadora con proyecto de investigación de la FCHE; y en Pereira: profesora de primaria en zona rural. [1] Ver en Referencias bibliográficas: Molina, M. 1993.
Los procesos educativos requieren innovaciones en sus propuestas metodológicas, sobre todo, en las regiones; esto nos lleva a reflexionar sobre la práctica docente, y el papel social que debe cumplir la historia oral como herramienta esencial en producción y difusión del conocimiento. La comprensión histórica tiene –en parte– una dimensión afectiva en nuestra visión del pasado y es, en este campo, donde la oralidad puede hacer una contribución importante. Los proyectos en comunidades locales, consiguen llenar un vacío en la enseñanza de la historia. El objetivo general es presentar unas reflexiones en torno a tres trabajos realizados en el ámbito escolar, y que cumplieron con una nueva didáctica aplicada a la enseñanza de las ciencias sociales: el primero, realizado en el municipio de Guatapé (Antioquia) a través de los zócalos, patrimonio nacional, haciendo entrevistas a sus habitantes, donde docente y alumnas de enseñanza media hicieron de entrevistadoras; el segundo en la vereda El Zancudo del municipio de Titiribí (Antioquia), para conocer sobre los procesos mineros en la zona con la colaboración del maestro y estudiantes de quinto de primaria y, la tercera, en el corregimiento de Arabia en la ciudad de Pereira (Risaralda), donde se evidenció que se puede hacer historia oral –escrita y dibujada–, cuando se carece de grabadora y cámara fotográfica, tomando como ejemplo una publicación sobre refugiados[1]. En aquellos intervinieron: candidata a maestría en Historia con su proyecto de grado (UNAL-sede Medellín); historiadora con proyecto de investigación de la FCHE; y en Pereira: profesora de primaria en zona rural. [1] Ver en Referencias bibliográficas: Molina, M. 1993.


