Los sistemas de distribución constantemente son afectados por fallas, que interrumpen la prestación del servicio de energía eléctrica a los usuarios finales, algunas de estas fallas son propias del sistema, por la ausencia de inversiones de los distribuidores, en la reposición de activos eléctricos obsoletos, otras se deben a perturbaciones externas, como cortocircuitos ocasionados por contacto con árboles o animales, también por fenómenos naturales o atentados terroristas. En este sentido las entidades encargadas de la regulación de los servicios públicos, buscan constantemente establecer estándares mínimos, para que los distribuidores de energía ofrezcan un servicio económico, seguro