Evitar pérdidas de producción por fallas eléctricas y la reducción de costos por consumo de energía eléctrica son temas relevantes en la industria en general, y en la del petróleo en particular, por su impacto en la economía. El aprovechamiento de los recursos primarios asociados a la extracción de petróleo, como el gas natural, para ser usados como combustible para la generación de energía eléctrica, tiene varias ventajas importantes: reducción del desperdicio de gas - consecuentemente el no pago de regalías por quema o venteo - niveles relativamente bajos de emisiones, reducción de costos por compra de energía y aumento de la confiabilidad de los sistemas de potencia, aunque en este último aspecto aún se deben hacer esfuerzos que dependen de las singularidades de cada caso. El concepto de generación distribuida de energía eléctrica permite el uso local de la generación eléctrica, es decir, cerca de donde se halla la demanda, y debe apuntar a lograr la autonomía energética, de forma que la conexión al sistema de distribución local sea considerada sólo en caso de respaldo. Los beneficios que se logran a partir de la implementación de proyectos como los abordados en esta monografía, es razón para que sean considerados seriamente como casos de estudios para lograr subsanar los baches reglamentarios y técnicos que existen.