Los compuestos de polímeros biodegradables y biocerámicos pueden superar las limitaciones convencionales de los implantes, como la fragilidad. Las matrices poliméricas sirven como plataformas de apoyo al biocerámico. Proporcionan la resistencia mecánica inicial necesaria para proteger los nuevos tejidos, de esta forma, el ideal de las matrices poliméricas es tener un grado de biodegradabilidad que coincida con la formación de los nuevos tejidos. Teniendo en cuenta esto, se realizó un estudio sobre la evolución de la cristalinidad de mezclas de PLGAHA sometidas a degradación en una solución buffer de fosfatos (PBS), pH = 7.4, a 37º C para simular la temperatura corporal. Se efectuaron mezclas de PLGA (en relaciones 50:50 y 70:30) con HA al 5% y el 10% y que fueron posteriormente degradadas hidroliticamente en la solución buffer por intervalos de tiempo de 4, 8, 12, 16 y 20 días. Se utilizaron diferentes técnicas de caracterización química como FTIR, TGA y DSC. La cristalinidad de los compuestos degradados fue evaluada a través de la pérdida de peso, el PBS absorbido y los cambios en las propiedades térmicas de las mezclas sometidas a hidrólisis, encontrando que la disminución de las temperaturas de transición vítrea, junto con los resultados de cambio de porcentaje de peso perdido por las muestras y el PBS absorbido sugiere que el proceso de escisión de cadenas procede en dos etapas: la primera ocurre en las zonas amorfas y la segunda en las zonas cristalinas