El paramilitarismo en Colombia es un fenómeno complejo y controvertido que ha afectado profundamente la historia y la sociedad del país durante décadas. Para comprenderlo en todas sus dimensiones es necesario remontarse a sus orígenes y entender cómo ha evolucionado y ejercido sus prácticas violentas a nivel local y regional, teniendo en cuenta las afectaciones psicológicas, culturales y morales que ha generado en los espacios sociales en los cuales logró asentarse. De ahí que este articulo tiene por objeto analizar las repercusiones que generó la incursión de los paramilitares en el municipio de San Miguel, Santander, durante el período de 1998-2004, y, a su vez, examinar cómo dicha experiencia dejó una huella indeleble en la memoria de sus residentes. Eventos de violencia que son transmitidos de generación en generación por medio de los relatos narrados por sus testigos, quienes por medio de sus voces, emociones y recuerdos recrean cómo llegaron los paramilitares y haciendo uso de la violencia, se establecieron y expandieron. De esta manera, las voces y los testimonios fortalecen una memoria colectiva resiliente y que todavía no comprende, en todas sus dimensiones, lo que significó la llegada de este actor armado al municipio.