Las formaciones sociales humanas cambian vertiginosamente y dichos cambios no solo son propiciados por las modificaciones del medio natural si no que son influenciados por medios psíquicos y de percepción que dificultan la convivencia y de allí, parte la necesidad de buscar un mecanismo que nos ayude a restaurarla. Para implementar la mediación como método alternativo de resolución de conflictos es indispensable determinar cuatro elementos para su viabilidad. El conflicto, la Comunicación, la Comunidad y el Derecho. Este último es quien regula como se solucionan las controversias comunes, como daños a la integridad personal, contra el patrimonio económico, contra la salud pública y el sentimiento religioso. El derecho, por medio de la estructura del Estado, interviene a través de la prestación del servicio de Justicia, que puede ser vista en su forma ordinaria procesal, la jurisdicción de paz y la justicia comunitaria. En los casos en que la prestación de justicia por la vía formal, no es efectiva, eficiente, ni transparente, se hace necesario implementar nuevos mecanismos para solucionar los conflictos, por ello, la mediación, aplicada desde la jurisdicción de paz y la justicia comunitaria es la herramienta fundamental para que sean las propias comunidades, quienes a través de procesos de autorregulación, sean quienes determinen como dan respuesta a sus necesidades como comunidad y como sancionan a las personas que van en contravía de los interés de la misma.