Este artículo analiza los discursos de la revista Pipatón entre 1940 y 1942, en torno al reposicionamiento de Barrancabermeja frente a la narrativa de “leyenda negativa” que circulaba en la prensa regional y nacional en el marco de las representaciones de progreso y cosmopolitismo. A partir de la revisión de Vanguardia Liberal y El Tiempo, se identifica un discurso influido por el racismo científico y el determinismo geográfico y climático, que sostenía que solo ciertos territorios podían lograr la modernidad. En contraste, un naciente grupo intelectual barramejo impulsó la creación de Pipatón bajo la dirección de Gustavo Gómez Mejía, teniendo como objetivo principal elaborar nuevas representaciones de la ciudad. Defendieron que la geografía y el clima no eran obstáculos para el progreso, destacando la ubicación estratégica, la inmigración y la circulación de ideas como factores que permitían a Barrancabermeja proyectarse como un espacio cosmopolita en una región señalada como incivilizada. Sin dejar de reflejar algunos prejuicios propios de su época, los colaboradores de la revista lograron integrar a Barrancabermeja en el discurso de modernidad bajo parámetros distintos a los tradicionales.