Publicación: Peleas, ofensas y piques en Simacota (Santander) 1930-1975 : asuntos de honor y de ejercicio de la fuerza como factor de reconocimiento social
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Resumen
El campo de la experiencia social historiado en este trabajo corresponde a una mentalidad que sustentó el uso de la fuerza en situaciones conflictivas interpersonales por honor, surgidas al interior de la comunidad asentada en el municipio de Simacota (Santander), el cual entre 1930 y 1975 era un núcleo de colonización donde las condiciones socio — culturales dieron recurrentemente vida a una compleja configuración arquetípica, El Macho, que sirvió de molde para verter las emociones intensas, objetivándolas en dos acciones simbólicas ejemplarizantes: las lesiones personales y el homicidio. Estructurar la conceptualización del honor utilizada en esta interpretación historiográfica exigió conjugar los postulados de Car G. Jung sobre el inconsciente colectivo y sus formaciones arquetípicas con la tesis de Julio Caro Baroja que rescató el arquetipo social presente en el inconsciente social, de tal forma que se dio cuerpo a la hipótesis central de este trabajo: el honor es un sujeto psíquico, un arquetipo, aposentado en el inconsciente social que encauza las emociones traduciéndolas a expresiones materiales como las lesiones y los homicidios. Específicamente en Simacota el arquetipo tomó la identidad del Macho. En conclusión, los Simacoteros construyeron diversas estructuras psíquicas para verter en ellas los “sentires”, las emociones, de tal forma que dieran vida, en momentos de perturbación fuerte del estado de ánimo, a sujetos psíquicos que tomaban posesión de la conciencia y ejecutaban una dramatización estereotipada de gran simbolismo socio — cultural, que para el caso del honor era El Macho.

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