La trata de personas es un delito que trasciende fronteras, que atenta contra la dignidad de la persona y su autonomía, llevándola a la cosificación por medio de artimañas utilizadas por redes de traficantes, que busca la explotación para conseguir beneficio económico ya sea propio o de terceros. Es denominada la esclavitud de este siglo, en la que no se utilizan grilletes ni cadenas pero si el fraude y engaño. Por ello, es necesario mirar este delito desde el enfoque de derechos que garantice una atención a las víctimas y permita crear unas estrategias de prevención en el país. Igualmente, un enfoque de género y diferencial que responda a las características de cada personas sea hombre, mujer, niño, niña y se les brinde un trato sin discriminación e incluyente. La intervención profesional en el programa de Trata de Personas con el comité departamental intentó crear una estrategia de sostenibilidad en las acciones frente a este delito sea en el eje de judicialización, prevención y asistencia a víctimas. Buscando el fortalecimiento de dicho comité se pretendió analizar la situación actual para realizar acciones correctivas y se propone una estrategia de visibilización del delito desde la base de la sociedad, cada