La producción industrial de biodiésel se logra a través de la transesterificación entre un aceite vegetal y un alcohol de cadena corta (metanol o etanol). Esta reacción se cataliza mediante la adición de hidróxidos, tales como NaOH. Sin embargo, la catálisis básica conduce a reacciones de saponificación que implican la pérdida de materia prima y la necesidad de pasos extras en la posterior separación de biodiésel de los jabones (i.e., mayores costos de producción). Por esta razón, las nuevas tecnologías exploran la síntesis del biodiésel