El documento analiza el potencial del turismo de naturaleza en el nororiente colombiano como alternativa de desarrollo frente a la dependencia de industrias extractivas, destacando que la región posee una alta riqueza ambiental capaz de impulsar encadenamientos económicos locales. Sin embargo, muestra que los beneficios no se distribuyen de forma homogénea porque la demanda turística se concentra en territorios con infraestructura y capacidades instaladas, mientras que las zonas rurales enfrentan limitaciones de conectividad vial y digital, servicios básicos, formalización y capacidades empresariales. Los resultados del modelo de efectos fijos sugieren que las condiciones sociales son determinantes: la desigualdad se asocia negativamente con el desempeño del turismo medido por visitantes a parques nacionales, y el desempleo también presenta una relación negativa marginal, mientras el PIB no aparece como un factor robusto. El trabajo concluye que el turismo de naturaleza solo puede consolidarse como motor sostenible si se acompaña de inversión pública territorial, seguridad, gobernanza participativa con comunidades, educación y estrategias explícitas de inclusión y equidad.